AA+

Concepto anatómico

Tradicionalmente conocemos que la mayor parte del control de nuestro organismo a nivel funcional y físico obedece a una regulación o integración nerviosa. Dicha regulación o control se puede establecer de manera consciente o inconsciente, es decir, controlada voluntaria o involuntariamente. Las funciones y actividades que desarrollamos diariamente de tipo físico como movimientos y hablar, son integrados a nivel del sistema nervioso central, básicamente en el cerebro. Las funciones como dormir, evacuar, bostezar, llorar, transpirar y reír, son integradas a nivel del sistema nervioso autónomo localizado en el cerebro y parte de la médula espinal, con un control involuntario. La integración de funciones como llorar, reír, sudar, taquicardia en condiciones de estrés o miedo, el sonrojo o ruborización, la palidez y finalmente la respiración y latido cardiaco se realizan por enlaces complejos entre diferentes centros nerviosos o núcleos de neuronas (célula nerviosa principal) a diferentes niveles del cerebro y médula espinal. Teniendo como enlaces unos pequeños “cables” llamados nervios autónomos, dichos nervios se encuentran distribuidos a lo largo de todos los órganos del cuerpo humano, pero las localizaciones más numerosas de estos cables forman nervios gruesos llamados cadenas nerviosas simpáticas y centros de conglomerados de neuronas conocidos como ganglios nerviosos autónomos.

Los centros de integración involuntarios o autónomos se disparan por diferentes estímulos ya sean físicos (frió, calor, etc.) o emocionales (tristeza, alegría etc.) y llegan a su objetivo u órganos de destino a través de las cadenas nerviosas simpáticas y de ahí a nervios más finos localizados en todo el organismo.

Específicamente la transpiración esta incluida en el control involuntario a nivel del sistema nervioso autónomo y el impulso se transmite a través de los nervios y ganglios simpáticos, es de vital importancia comprender que la localización de estas estructuras es básica para poder entender el tratamiento definitivo de la hiperhidrosis, ya que el desorden de exceso de transpiración palmar y axilar se sitúan anatómicamente en los nervios simpáticos a nivel del tórax, a cada lado de la columna vertebral iniciando desde la primera vértebra dorsal, es decir la primera vértebra con arco costal. La cadena simpática paravertebral es de difícil acceso debido a la profundidad de las estructuras en ambos lados del tórax. Anteriormente y de inicio aplicado a condiciones médicas establecidas, se ideó realizar apertura del tórax por un procedimiento quirúrgico específico conocido como toracotomía para lograr alcanzar dichas estructuras nerviosas (cadena ganglionar simpática) y poder cortar la comunicación entre los órganos destinados a realizar una función específica, término que fue conocido como simpatectomía. Lo anterior debido a que se cortan y resecan niveles específicos de la cadena simpática paravertebral torácica en caso de problemas a nivel de mano y axilas. Con este procedimiento descrito hace varios años se descubrió que podía aliviar el exceso de transpiración, aumentar el flujo sanguíneo de las manos, disminuir la ruborización facial, aliviar fenómenos vasoactivos (control de apertura y cierre de las arterias) a nivel de los dedos de manos e inclusive se ha recomendado en últimas fechas como tratamiento para enfermedades cardiacas de tipo falta de irrigación sanguínea al corazón conocida como insuficiencia o isquemia coronaria.