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Diagnóstico

El diagnóstico radica en el hecho de que la persona presenta sudoración o transpiración exagerada en condiciones fuera de actividad física como el ejercicio o en clima caluroso, donde normalmente se activa el disparador de la regulación térmica corporal por medio del sistema simpático, ocasionando la transpiración. Si la persona suda en exceso sin encontrarse en tales condiciones, presenta una sudoración anormal que le condiciona humedad constante en ciertas partes del organismo.

La gran mayoría de las personas presentan la hiperhidrosis definida a un sitio en especial, como se mencionó al respecto de las manos, axilas y pies. El simple hecho de tener estos sitios húmedos puede realizar el diagnóstico clínico, que más bien se base en un signo objetivo de humedad constante y lo refiere el paciente de manera clara y detallada, identificándose en mucho con las manifestaciones clínicas antes mencionadas para cada caso en particular. Es importante hacer notar que el médico debe de detallar un análisis clínico exhaustivo para determinar si existe algún fenómeno clínico médico patológico que pudiera explicar el desorden de sudor exagerado, desde luego, una revisión completa y detallada de problemas sistémicos como enfermedades endocrinas, cáncer, abuso de drogas, estados psicológicos depresivos, menopausia e infecciones crónicas se debe de descartar. En la mayoría de los casos, no es necesario llegar a la necesidad de realizar pruebas o exámenes de laboratorio sofisticados, la presentación del caso deberá de ser suficiente para orientar al médico de la necesidad de estudios auxiliares que orienten a alguna enfermedad importante que se manifieste con sudoración excesiva.

Clásicamente, y como se mencionó con anterioridad, la condición de hiperhidrosis se presenta en adultos jóvenes, principalmente mujeres o pudiera ser, en adolescentes o niños con una gran magnitud de sudoración. Habitualmente estos casos se refieren a personas por lo demás sanos, sin antecedentes de enfermedades sistémicas o graves. Hasta este momento no existe una prueba o examen de laboratorio o gabinete que determine la cantidad de sudoración o humedad significativa que haga el diagnóstico automático de hiperhidrosis patológica (anormal), por lo cual, y hasta ahora, los médicos nos basamos en las evidencias físicas y en la calidad de vida que el paciente refiere, por lo anterior, es menester valorar cada caso en particular y concluir si la aplicación del tratamiento definitivo propuesto puede beneficiar al paciente y no poner en riesgo a las personas que no tengan un nivel de sudoración significativo como para someterse a un procedimiento radical como la simpatectomía quirúrgica.
En resumen, el diagnóstico se realiza de manera clínica por el hecho y evidencia de la humedad causada por la secreción excesiva de sudor en ciertas partes del cuerpo y fuera de las condiciones normales para regular el exceso de calor del organismo, condicionando un estado patológico de incomodidad permanente que condiciona limitantes físicas, sociales y labores, siendo suficiente hasta este momento para tomar decisiones de tratamiento definitivo.