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Repercuciones psicológicas

Existen casos de pacientes que padecen del fenómeno de hiperhidrosis a quienes se les ha asignado un estigma específico por un problema de tipo nervioso, refiriéndose principalmente a una situación de estrés intenso que condiciona un estado de sudoración excesiva en situaciones fuera de las ideales propicias para transpirar. Esta atribución, aunque cierta; por tratarse de estímulos exagerados y continuos del sistema nervioso simpático a través de la cadena simpática ganglionar. Ha obligado en algunos casos, a que el paciente asista a consulta psiquiátrica para evaluación del estado emocional y de la esfera psicológica que pudiera condicionar el estrés suficiente para que el paciente se encuentre en constante hipersecreción de sudor. Siendo significativo el uso de ansiolíticos y medicamentos tranquilizantes para alivio del estrés.

Tampoco es raro quienes llegan en un momento dado a colocarse en la postura de recibir psicoterapia. Sin embargo; los resultados en aquellos pacientes con hiperhidrosis primaria son contundentes cuando se han sometido a tratamientos radicales como la simpatectomía torácica, quedando en evidencia que los pacientes nunca fueron psicópatas, neurópatas o inadaptados sociales que no puedan controlar su situación de “estrés”. Como se ha mencionado anteriormente, la gran mayoría de pacientes con hiperhidrosis primaria son mujeres, que identifican el fenómeno en edades donde la socialización, necesidades de convivencia y relación con personas a fines es marcada en la adolescencia y edad adulta temprana, ocurriendo fenómenos de aislamiento, evasión de actividades de roce o toque por pena o pudor al sentirse húmedos de manos, axilas o pies, y no se diga cuando el problema provoca mal olor, estos pacientes se desintegran totalmente del núcleo social al que les corresponde marcándose como sociopatas o inadaptados sociales.

Tristemente ahora sabemos que su problema es una patología que puede tener una cura definitiva y malamente se les aplica un estigma erróneo. En algunos de los pacientes estas situaciones pueden marcar un trauma emocional significativo, que condiciona problemas de relación serios, sin embargo, al menos en nuestra sociedad, la gran mayoría sale adelante, siendo necesaria la adaptación progresiva a su problema y el acostumbramiento de parte de las personas que los rodean llegando de alguna manera a superar su condición patológica de humedad continúa. Existen otros casos donde por alguna circunstancia se dedican a una profesión o actividad para ganarse la vida, pero al tener limitaciones de hiperhidrosis que impactan en su desarrollo social, psicológico y laboral, algunas de estas personas se ven obligadas a cambiar de profesión o carrera, casos específicos son arquitectos o diseñadores.